Tres historias del mar: el drama teatral que confronta las heridas y la maternidad
La adaptación del texto de Mariana de Althaus llega a la escena local para explorar las complejidades de los lazos familiares, el perdón y la sanación emocional.
Tres historias del mar es una conmovedora propuesta teatral basada en la obra de la reconocida dramaturga peruana Mariana de Althaus. La historia reúne a tres mujeres que descubren que son medias hermanas y que comparten una misma herida del pasado, la compleja e inestable relación con su difunta madre. A través de un reencuentro cargado de revelaciones, la trama sumerge al espectador en los matices del entorno familiar, las conversaciones incómodas y el choque entre distintas perspectivas de vida.
La obra explora cómo cada una de las protagonistas ha procesado la ausencia y las carencias afectivas vividas durante la infancia. El mar actúa como un símbolo constante de profundidad, secreto y memoria, marcando el punto de convergencia donde las tres hermanas deben confrontar la herencia emocional recibida para intentar sanar o redefinir sus propios roles en el presente.
Entrevista a Akemi Toma y su búsqueda de empatía
El pasado 24 de octubre, el espacio cultural La Vaca Multicolor se convirtió en el escenario del esperado estreno de Tres historias del mar, una producción a cargo de Rueda Cultural bajo la dirección de Akemi Toma. Minutos antes de que se encendieran los reflectores y el público tomara sus asientos, tuvimos la oportunidad de conversar en exclusiva con la directora. Durante el encuentro, nos adentramos en el proceso creativo de la puesta en escena y la cuestionamos sobre las motivaciones personales y artísticas que la llevaron a trasladar esta profunda y sentimental historia al formato teatral, buscando conectar de manera íntima con la sensibilidad de los espectadores.
¿Por qué decidiste llevar a escena esta obra de Mariana de Althaus y qué buscas comunicar?
Me parece que es una obra muy relevante porque aborda temas sumamente delicados dentro del drama familiar. Es un vínculo particular el que se genera entre las hijas y su madre. Quería aportar, al igual que la dramaturga, mi visión femenina respecto a esta temática, tanto desde el lado de hija como para ofrecer una mirada abierta y sin juicios hacia la figura materna.
¿Cuál es la reflexión principal que esperas que se lleve el espectador?
Me gustaría que cada persona reflexione sobre sus propios vínculos familiares. En la obra se tocan las conversaciones incómodas y la evasión, así como el reto de afrontar los problemas en el seno familiar y sanar las heridas que uno hereda de los padres. Es una invitación a que los padres piensen en su responsabilidad afectiva con sus hijos y a entender que los padres también son seres humanos imperfectos, complicados y con sus propias heridas.
La visión de las actrices desde el escenario
Las tres actrices principales compartieron el significado que sus personajes aportan a la narrativa. María Fernanda Misajel, quien interpreta a Vania, destaca la intensidad y carga simbólica de su rol. “Vania representa esa fuerza de rebeldía en el sentido más profundo. Es la única hermana que lleva una herida física con respecto a la madre, lo que la conecta directamente con el concepto de que hay cuentas que pagar. La obra me hace pensar mucho en el perdón, en si es posible y qué implica realmente la sanación”, nos dice Misajel.
Por su parte, Ana Paula Gálvez (Ananú) y Gabriela Gaspar (Josefina, la hermana mayor) abordaron la construcción de la familia y el impacto del pasado. Ana Paula explicó que “Ananú busca reestructurar una familia para no quedarse sola en el mundo tras la muerte de su madre”, mientras que Gabriela señaló que “su personaje debe enfrentar los recuerdos y las heridas marcadas desde la infancia, mostrando tres miradas distintas sobre cómo afrontar el dolor heredado”. La velada también contó con la participación musical de Katia Uriol como telonera, quien interpretó temas conectados al ambiente emotivo de la obra.
El impacto emocional en el público
Al finalizar la función, los asistentes manifestaron la profunda resonancia emocional que les dejó la puesta en escena. Entre las opiniones recogidas, varios espectadores destacaron la universalidad de los temas abordados. Un asistente mencionó que la obra “transmite cómo las dinámicas familiares no son iguales para todos y cómo cada familia encuentra distintas formas de sobrellevar situaciones conflictivas“.
Otra espectadora resaltó el enfoque humano y cercano de la representación: “Me voy muy satisfecha, la obra es bien humana y los diálogos me llegaron bastante. Muestra que, a pesar de todo lo que pase, el amor siempre puede triunfar“. Asimismo, miembros del público coincidieron en la calidad del guion y en cómo la obra refleja las complejidades y la inestabilidad que una persona puede experimentar en sus distintos roles de vida.
En definitiva, nuestra impresión al salir de la sala fue más que positiva. Tres historias del mar es de esas obras que no solo se disfrutan por las excelentes actuaciones, sino porque te dejan pensando bastante tiempo después de que termine. Se nota el trabajo y el cariño detrás de la producción, dejándonos con la grata sensación de haber presenciado una historia honesta, potente y que de verdad vale la pena ir a ver.
Si no quieres quedarte sin verla, la temporada de Tres historias del mar continúa con varias fechas confirmadas en el centro cultural La Vaca Multicolor, el horario nocturno de las 8:00 p.m. Estas son las próximas funciones disponibles tras el éxito de su estreno y de su segunda fecha:
- 3.ª fecha: Sábado 31 de octubre
- 4.ª fecha: Domingo 01 de noviembre
- 5.ª fecha: Sábado 07 de noviembre
- 6.ª fecha: Domingo 08 de noviembre
(Se recomienda adquirir las entradas con anticipación, ya que las primeras dos funciones lograron agotar todos los cupos).