Música peruana en plataformas digitales: el reto de conseguir oyentes
Una canción puede estar disponible en Spotify o YouTube sin conseguir la atención que busca su creador. Artistas y productores peruanos explican los desafíos de darla a conocer y mantener su visibilidad después del lanzamiento.
Crear videos, invertir en publicidad y revisar estadísticas de reproducción son algunas de las tareas que asumen los músicos para llegar a nuevos públicos. Aunque las plataformas digitales facilitan la distribución de canciones, conseguir oyentes y mantener su interés requiere estrategias y recursos que van más allá de la producción musical.
Esta problemática también forma parte de la agenda cultural peruana. El proyecto Perú Sonoro busca identificar las necesidades del sector musical, mientras el próximo II Congreso de la Industria Musical en el Perú (CIMP) abordará los cambios que enfrenta la industria en el entorno digital.
De la producción al lanzamiento digital
La publicación de una canción comprende distintas etapas que no siempre están a cargo de una misma persona. Mientras la producción desarrolla sus elementos musicales, la distribución permite ponerla a disposición del público y la promoción busca darla a conocer.
Nadi Lor, artista peruana independiente que inició su proyecto musical en 2026, cuenta que al comenzar desconocía cómo distribuir sus composiciones. Su productor le recomendó utilizar DistroKid, un servicio de distribución digital por el que paga una suscripción anual.
Esta herramienta le permite publicar sus canciones en diferentes plataformas musicales. Sin embargo, la cantante es quien se encarga principalmente de su promoción mediante publicaciones en TikTok, Instagram y YouTube.
Esta diferencia entre funciones también se refleja en el trabajo de Briana Kaplivsky, productora musical peruana que ha participado en proyectos con artistas internacionales como Arcángel y Beéle. Su labor se concentra en desarrollar las bases instrumentales, los sonidos y los arreglos de una canción. Según comenta, dependiendo del proyecto, después pueden intervenir otras etapas como la grabación final de voces, la mezcla, la masterización y la preparación del lanzamiento.
El desafío de conseguir y mantener oyentes
Para los músicos que administran sus propios proyectos, la promoción digital implica dedicar tiempo a crear contenido, conocer a su audiencia y decidir cómo utilizar sus recursos.
Nadi Lor, quien actualmente no cuenta con un mánager, reconoce que una de sus principales dificultades ha sido definir la identidad de su proyecto musical y encontrar al público al que quiere dirigirse.
Como parte de su estrategia, ha recurrido a promociones pagadas en TikTok. Según relató, uno de sus videos alcanzó aproximadamente más de 150 mil visualizaciones y continuó acumulando vistas incluso después de finalizar la campaña.
La cantante también recibió comentarios de personas que habían descubierto sus canciones a través de sus publicaciones. Asimismo, observó un incremento de reproducciones de su música al consultar Spotify for Artists, una herramienta que permite conocer las estadísticas de las canciones y sus oyentes. Sin embargo, no se ha determinado cuántas de esas escuchas procedieron directamente de TikTok.
Más allá de conseguir visibilidad durante una campaña, otro desafío aparece al intentar mantenerla después del lanzamiento. José María Colonia, músico y productor que ha trabajado con distintas agrupaciones peruanas, considera que la continuidad de la promoción es una de las principales dificultades de los artistas emergentes.
A lo largo de su experiencia, ha asesorado a músicos en sus lanzamientos e incluso ha asumido gastos de publicidad y distribución cuando algunos no contaban con los recursos necesarios.
“Algunas campañas comienzan con una difusión intensa, pero encuentran dificultades para sostenerse durante los meses posteriores”, nos comentó Colonia. Para atraer oyentes, los músicos recurren a reels, videos de TikTok, interpretaciones acústicas y otros recursos audiovisuales. Sin embargo, el productor considera que el ritmo acelerado del consumo digital también puede ocasionar que las canciones pierdan visibilidad rápidamente.
La búsqueda de atención también influye en la creación musical. Briana Kaplivsky explica que TikTok ha cambiado la manera en que se descubren canciones, debido a la importancia que adquieren los fragmentos cortos.
“Creo que lo más importante sigue siendo crear música que conecte con las personas y que tenga una identidad propia, más allá de las tendencias”, expresó la productora.
La industria musical peruana ante los cambios digitales
El proyecto Perú Sonoro, impulsado por el Ministerio de Cultura con asistencia técnica de la UNESCO, busca elaborar una hoja de ruta para fortalecer la distribución, difusión y protección de los derechos de la música peruana en plataformas digitales.
Como parte de esta iniciativa, en mayo de 2026 el Ministerio de Cultura convocó a músicos y agentes culturales de distintas regiones del país para participar en un diagnóstico sobre promoción digital, sostenibilidad económica, uso de tecnologías y acceso a plataformas. La información recogida servirá para orientar propuestas que respondan a las necesidades del sector.
A esta discusión se suma el II Congreso de la Industria Musical en el Perú (CIMP 2026), organizado por SONIEM en coorganización con el Ministerio de Cultura, que se realizará el 10 y 11 de noviembre en Lima. El encuentro reunirá a artistas, productores y especialistas para abordar temas como la distribución digital, los ingresos del streaming y los derechos musicales, además de promover el intercambio de conocimientos entre profesionales del sector.
La inteligencia artificial también formará parte de este encuentro. Su incorporación a la creación y promoción musical genera distintas posturas entre los entrevistados.
Nadi Lor cuenta que utiliza herramientas de IA para revisar si las letras de sus canciones en inglés suenan naturales y obtener ideas de contenido promocional. Briana Kaplivsky, por su parte, las considera un recurso de apoyo para explorar posibilidades creativas, siempre que no sustituyan la identidad ni las decisiones del productor.
En cambio, José María Colonia prefiere no utilizar inteligencia artificial en su proceso creativo. Aunque reconoce que puede resultar útil en determinadas tareas, considera que depender demasiado de estas herramientas podría limitar la originalidad y generar producciones musicales similares.
Mientras la industria musical peruana se prepara para debatir estos cambios en noviembre, las experiencias recogidas muestran que los desafíos de los artistas continúan después de cada estreno. Conseguir que sus canciones estén disponibles en las plataformas es solo una parte del proceso, pues todavía deben encontrar nuevos oyentes y mantener su interés a lo largo del tiempo.