“Los partidos políticos son, en este momento, cascarones, vientres de alquiler, negocios, puestos ambulantes. Desde dónde viene un candidato, se sube, termina la campaña y se va.” Sustenta Enrique Castillo, analista político y periodista.
El ultimo proceso electoral ha puesto en evidencia lo que muchos ya sospechaban del ecosistema político peruano: que nos encontramos ante una crisis moral de la más terrible proporción. Esta crisis se asienta en las figuras públicas, pero inevitablemente radica en nosotros, en nuestras actitudes y conductas, y en como marcamos las casillas que se nos anteponen en la cedula de votación. Remarca Enrique Castillo:
“los políticos se han convertido en comerciantes, en lobistas; gestores de su propio bienestar y su propio desarrollo”
y es difícil tenerle la contra.
Prácticamente todos los presidentes que gobernaron el país entre 1990 y el 2018 enfrentaron juicios o condenas por corrupción, donde resalta categóricamente el caso Odebrecht, el cual sobornó por más de $29 millones de dólares a funcionarios peruanos (Palacios et. Al. 2022). Las elecciones del 2026 han demostrado que la gran mayoría de candidatos no postulan para alcanzar el cargo presidencial, sino para alcanzar suficiente fama y notoriedad como para tornar el proceso electoral en una recaudación de fondos. Esta misma pregunta la plantea E. Castillo:
“¿Por qué postulan 36 personas a un cargo de presidente de la República y sacan 0.1% de votos?”
Ninguno de los 5 candidatos mas votados en las elecciones del 2026 llego al 20% de votos. La más cercana fue Keiko Fujimori, y hasta a ella a duras penas supero el 17% (ONPE, 2026). La realidad lamentable en la que nos encontramos es que los partidos políticos hoy en día son más utilizados como vehículos de popularidad, que como un intento serio en participar en democracia – y las consecuencias para la población no son invisibles.

Resultados electorales ONPE (recuperado de https://resultadoelectoral.onpe.gob.pe/main/resumen)
Según un dato de la revista de la Escuela Militar del Perú “Ciencia y Reflexión”:
En el Perú solo entre el 7% y 9% de los peruanos confían en los partidos políticos, debido a elementos como la corrupción generalizada al interior de sus agrupaciones políticas, la polarización social [y] la desconfianza en los organismos de Estado” (IEP, 2024; Latinobarómetro, 2024).
Esto conlleva directamente a un voto caudillista, por una figura mas que por los ideales de un colectivo, y afecta directamente como se percibe el rol de la democracia dentro del país: “No existe construcción partidaria; la carencia de partidos implica políticas públicas dominadas por una visión de corto plazo, alejadas de estándares democráticos” (Levitsky, 2018, citado en Revista Scielo Vol. 2023, 2023). Según Castillo, una prolongación extendida de esta crisis, desembocaría en un país en el cual la informalidad, la ilegalidad, y la corrupción acabarían completamente paralizando y quebrando las instituciones del estado.

Congreso aprueba vacancia de Pedro Castillo por Incapacidad Moral (Andina / Editora Peru)
Acercándonos a la segunda vuelta, es imperativo que sepamos que aún no todo está perdido. El ciudadano todavía tiene la capacidad de poner presión, para esto es necesario exigirles a nuestros candidatos compromisos concretos, logrables, que aseguren que su posición estará al servicio de la ciudadanía. Su voto debe estar condicionado a garantías que protejan el estado de derecho, el equilibrio de poderes, y la estabilidad económica. Solo volviendo a los políticos responsables de sus acciones podremos asegurar un gobierno dispuesto al país, y no un país dispuesto al gobierno.