Diversos gobiernos impulsan restricciones al uso de chatbots de inteligencia artificial por niños y adolescentes.

El uso de la inteligencia artificial por parte de menores de edad enfrenta nuevas restricciones en distintos países. Durante las últimas semanas, gobiernos y legisladores presentaron proyectos para limitar o prohibir el acceso de niños y adolescentes a chatbots de inteligencia artificial, especialmente aquellos diseñados para mantener conversaciones de tipo emocional o de compañía. Las iniciativas buscan reducir riesgos relacionados con la salud mental, la privacidad y la exposición a contenidos inapropiados.
Canadá presentó un proyecto de ley que impediría el acceso de menores de 16 años a determinadas plataformas digitales y establecería nuevas obligaciones para los desarrolladores de chatbots de inteligencia artificial. La propuesta contempla la creación de un regulador encargado de supervisar el cumplimiento de las normas y aplicar sanciones económicas a las empresas que incumplan las medidas de protección para los usuarios más jóvenes.
En Estados Unidos, varios congresistas impulsaron iniciativas similares. El proyecto denominado GUARD Act propone prohibir los chatbots de inteligencia artificial diseñados como “compañeros virtuales” para menores de 18 años. Además, exige sistemas de verificación de edad y obliga a las plataformas a informar de manera clara que el usuario está interactuando con una inteligencia artificial y no con una persona real.
Las propuestas legislativas surgieron después de que investigadores y organizaciones dedicadas a la protección infantil advirtieran sobre los riesgos asociados al uso intensivo de estos sistemas. Expertos sostienen que algunos menores desarrollan vínculos emocionales con los chatbots y pueden recibir respuestas inadecuadas en situaciones relacionadas con ansiedad, depresión o autolesiones. También alertan sobre el potencial de manipulación y dependencia que ofrecen algunas aplicaciones de inteligencia artificial.
Organismos internacionales también expresaron su preocupación. Un informe reciente de UNICEF señala que los chatbots conversacionales pueden ofrecer beneficios educativos, pero requieren mecanismos de protección específicos para la infancia. El organismo recomienda que los gobiernos adopten medidas preventivas y que las empresas incorporen sistemas de seguridad desde el diseño de estas tecnologías para evitar daños psicológicos o vulneraciones de derechos.
Las compañías tecnológicas, por su parte, han comenzado a incorporar nuevas funciones de seguridad. Algunas plataformas implementaron controles parentales, límites de edad, filtros de contenido y mecanismos para detectar conversaciones relacionadas con autolesiones o situaciones de riesgo. Sin embargo, especialistas consideran que estas herramientas aún resultan insuficientes frente al rápido crecimiento de la inteligencia artificial generativa y su popularidad entre niños y adolescentes.
El debate también involucra a la comunidad educativa. Diversos expertos sostienen que la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta valiosa para el aprendizaje si existe supervisión adulta y un uso responsable. No obstante, advierten que sustituir la interacción humana por asistentes virtuales durante la infancia podría afectar el desarrollo de habilidades sociales, emocionales y cognitivas.
Mientras los proyectos avanzan en distintos parlamentos, el futuro del acceso de los menores a la inteligencia artificial continúa siendo objeto de discusión. Las autoridades buscan encontrar un equilibrio entre el aprovechamiento educativo de estas tecnologías y la necesidad de proteger a niños y adolescentes frente a riesgos que todavía están siendo evaluados por la comunidad científica.