Este domingo, el Poder Ejecutivo adoptó una postura de máxima cautela ante el complejo panorama social que afronta el país.
A pocos días de la fecha inicialmente prevista para su partida, la decisión del presidente de la República, José María Balcázar, de postergar su viaje a Roma entra a su fase de ejecución, marcada por el monitoreo de la situación y la prevención de posibles protestas en las próximas horas. En los últimos días, diversos grupos de manifestantes se han concentrado en las calles de la capital, lo que ha obligado a las autoridades a ajustar sus planes de contingencia. A continuación, un repaso de los principales hechos que han definido esta agenda política en la antesala de las movilizaciones anunciadas.
El Ejecutivo y el municipio de Lima representan enfoques complementarios sobre el resguardo del orden público actual. En el plano del control de multitudes, el presidente plantea una estrategia basada en la contención, instruyendo a la Policía Nacional a respetar el derecho a la marcha mediante el uso correcto y proporcional de la fuerza, evitando caer en provocaciones. Por su parte, el alcalde de Lima, Renzo Reggiardo, propone un rol más activo de las fuerzas del orden, solicitando formalmente el despliegue del Ejército para que las Fuerzas Armadas refuercen la seguridad en el Cercado de Lima.
En materia de autorizaciones previas, el Congreso de la República había aprobado el último viernes el permiso correspondiente para que el mandatario se ausente del país del 15 al 19 de junio. En contraste, la prioridad actual de Balcázar se ha trasladado al plano local, donde busca anticipar escenarios de riesgo frente al avance del conteo de actas de las Elecciones Generales 2026.
El anuncio presidencial realizado este domingo estuvo marcado por precisiones logísticas y lineamientos democráticos. Durante una entrevista exclusiva con RPP, el mandatario confirmó la reprogramación de su vuelo para el próximo miércoles 17 de junio. Las autoridades evaluaron el impacto de las movilizaciones en el Cercado de Lima, donde seguidores de Juntos por el Perú e integrantes de diversas organizaciones civiles han recorrido puntos clave como la Plaza San Martín en respaldo a Roberto Sánchez. Tras el ajuste de la agenda, Balcázar liderará este lunes un Consejo de Ministros extraordinario para coordinar con los altos mandos militares y policiales. En sus declaraciones, el jefe de Estado afirmó que su responsabilidad constitucional le obliga a quedarse en Lima para conversar con los actores principales y asegurar que no haya interferencias en el proceso electoral. Por su parte, la delegación oficial mantiene el objetivo de concretar la cita con el papa León XIV, con miras a la visita que el sumo pontífice realizará al suelo peruano en noviembre próximo.
Para esta etapa de la coyuntura, el gobierno ha diseñado una versión actualizada de sus protocolos de intervención, precisando que se evaluará de inmediato la viabilidad del pedido de la comuna limeña. Además, se anunció un despliegue preventivo reforzado por contingentes policiales que ya se agrupan en las avenidas céntricas para resguardar la propiedad pública y privada.
Las últimas actas procesadas por los organismos electorales muestran una contienda sumamente ajustada, manteniendo en vilo a las agrupaciones políticas y a la ciudadanía. Aunque los datos oficiales avanzan de forma progresiva, la tensión política se encuentra dentro de un margen crítico, por lo que se considera un escenario de alta polarización. Además, un sector considerable de la población sigue de cerca el desenlace del escrutinio, factor que podría inclinar la intensidad de las protestas en los días venideros.
José María Balcázar reprograma su visita al Vaticano en un contexto donde el resguardo de la institucionalidad es un factor determinante, mientras los simpatizantes de Roberto Sánchez representan una de las principales fuerzas en las calles de la capital. Con este panorama politizado, las decisiones que se adopten en las próximas horas no solo definirán la respuesta del Estado ante el descontento social, sino también el clima de estabilidad que marcará el rumbo político del Perú en el inicio de este nuevo periodo.