¿Por qué no hay cine de derecha en el Perú? Ley Tudela, DAFO y el debate ideológico
Cada vez que una producción nacional financiada con fondos públicos llega a las salas de cine o a las plataformas digitales, las redes sociales suelen convertirse en el escenario de intensos debates ideológicos. Por un lado, surgen críticas que cuestionan una supuesta inclinación progresista en las temáticas del cine independiente. Por otro lado, defensores del gremio afirman que el arte debe mantener su independencia para cuestionar las dinámicas del poder. Más allá de lo divididas que están las plataformas digitales, el fenómeno nos hace preguntarnos: ¿por qué no hay producciones cinematográficas que aborden historias desde perspectivas liberales y conservadoras en el Perú? Entre las discusiones generadas por la propuesta de la denominada Ley Tudela en el Parlamento y las reglas establecidas en las Bases del Concurso de Proyectos de Ficción 2026 de la DAFO, hablamos con académicos, actrices y revisamos investigaciones recientes para entender qué está pasando realmente en la industria audiovisual del país.
Ley Tudela en el cine nacional
Mónica Grisell Delgado Chumpitazi (2024), en su estudio “Cine peruano en disputa”, publicado en la revista Letras, nos dice que entre 2016 y 2024 se presentaron 19 proyectos de ley buscando cambiar las reglas del juego en el cine peruano. La iniciativa de Tudela plantea redirigir los incentivos estatales hacia la atracción de inversiones de grandes estudios extranjeros y favorecer proyectos con mayor potencial comercial. Mientras que sectores conservadores consideraron que la propuesta buscaba cuidar y usar mejor los fondos públicos, diversos gremios de la cinematografía nacional argumentaron que la medida afectaría de forma directa la diversidad cultural y la libertad de creación de los realizadores independientes
Las bases DAFO 2026
Para comprender el proceso de asignación de recursos, es necesario revisar las bases del Concurso de Proyectos de Ficción 2026 de la Dirección del Audiovisual, la Fonografía y los Nuevos Medios (DAFO). En su artículo 7.5, las bases dejan súper claro que el Ministerio de Cultura no se mete en la ideología ni en los temas de las obras. No obstante, el sistema de evaluación incluye criterios específicos que dan puntos extra a ciertos enfoques, como el uso de lenguas originarias, donde se otorga entre 0 y 3 puntos según la relevancia e incorporación del idioma nativo en la propuesta narrativa. Asimismo, se consideran puntajes adicionales opcionales (hasta 2 puntos) que se asignan a proyectos que promuevan la participación de comunidades indígenas, afrodescendientes, la paridad de género en los equipos o medidas de accesibilidad. Estas disposiciones tienen como objetivo promover la descentralización y dar visibilidad a sectores históricamente con menor representación. Sin embargo, como analiza Delgado Chumpitazi (2024), estos criterios han sido calificados por sectores críticos como una forma de “discriminación positiva” que desincentiva propuestas enfocadas en la dinámica de mercado

@DAFO_peruLa batalla cultural y la obsesión por los documentales de memoria
El estudio de Delgado Chumpitazi (2024) señala que la discusión pública se ha concentrado de manera particular en obras de tipo documental que abordan la historia reciente del país. Producciones como La Revolución y la Tierra (2019), Hugo Blanco, río profundo (2019), El viaje de Javier Heraud (2020) y Rojo profundo (2023) han sido objeto de análisis y controversia por parte de diversos sectores políticos. Por un lado, posturas conservadoras cuestionan el financiamiento público a este tipo de producciones, planteando en su lugar el estímulo a proyectos sobre personajes históricos de consenso, relatos de emprendimiento o producciones de alcance comercial masivo como ¡Asu Mare!. Por otro lado, los realizadores defienden la importancia de la investigación documental y el valor de la memoria audiovisual en la construcción de la ciudadanía.
¿Por qué los jóvenes no están haciendo cine de derecha?
En la revista Ventana Indiscreta de la Universidad de Lima recoge la entrevista a Rafael Abarca y Laslo Rojas, creadores de la plataforma de streaming Cineaparte. En dicho registro, Abarca y Rojas explican que el público joven que consume cine peruano independiente en internet busca activamente producciones sobre el conflicto armado interno y temas sociales, pues encuentran en el cine de autor miradas necesarias que no están presentes en los medios masivos tradicionales. Coincidiendo con esta lectura sobre la formación y las búsquedas de los jóvenes, consultamos al docente e investigador académico Martin Mac Kay, quien explica que la baja presencia de cine conservador responde a la naturaleza misma del arte en las etapas juveniles. Él menciona:
El arte es una herramienta que ha ayudado al hombre y sobre todo a los jóvenes a poder reclamar de una manera no violenta, diplomática, pacífica, humana (…). No quiere decir que no exista un cine de ideología política de derecha, existe, pero casi siempre se ha dado a partir de una política estatal.
Ademas agrega sobre los creadores:
Uno piensa pues que lo más común es que en la etapa juvenil (…) los jóvenes tienden más a justamente a criticar al sistema, a pedir por otros, a ser mucho más liberales, digamos (…). El arte siempre ha sido esta herramienta que (…) quiere romper muros, romper barreras, pelear contra lo establecido
El miedo a la censura
En contraste con el cine independiente, el sector de la televisión comercial evidencia que los formatos costumbristas y orientados al entretenimiento familiar mantienen un nivel elevado de sintonía, como se observa en producciones de larga trayectoria como Al fondo hay sitio. Verónica Infantes, actriz en la producción ya mencionada, señala:
Existe el miedo a perder el respaldo de la DAFO si se exploran ciertos temas, porque los fondos estatales son vitales para sostener la producción independiente. Sin embargo, el gremio resiste; hoy vemos cómo los guiones empiezan a reflejar con valentía la crisis de seguridad, la extorsión y la delincuencia cotidiana, demostrando que el arte siempre encuentra la forma de retratar la realidad del país
El análisis de la representación política en el cine peruano demuestra que la producción audiovisual funciona como un indicador de las tensiones sociales y culturales de la nación. Mientras que sectores liberales y conservadores apuestan por mover la industria mediante la inversión privada y las ganancias comerciales, la comunidad artística e investigadora resalta la necesidad de preservar la autonomía en la creación. El desafío de las políticas culturales se centra en consolidar un espacio diverso que asegure la convivencia de múltiples narrativas y visiones dentro del país.