DIGGER: El brutal fracaso en taquilla de Tom Cruise
Acostumbrado a salvar al mundo colgado de un avión, Tom Cruise se muestra en una sátira política y ambiental bajo la dirección de Alejandro González Iñárritu. Sin embargo, su mensaje explícito ha provocado uno de los mayores desastres financieros en la historia de Warner Bros.
El cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu usa su nueva película, Digger, para sacar a Tom Cruise de su zona de confort. La cinta se estrenó recientemente rodeada de una inmensa expectación, presentando a Cruise bajo prostéticos y maquillaje para encarnar a Digger Rockwell, un asqueroso magnate petrolero texano cuyas operaciones en Groenlandia causan un apocalipsis ambiental global. Escrita por Iñárritu junto a Sabina Berman y Nicolás Giacobone, se presentaba como una comedia negra sobre la codicia, la política y la religión. Sin embargo, su llegada a las salas de cine no ha dejado indiferente a nadie, y los números muestran un rechazo generalizado.
Pésimo recibimiento
De acuerdo con los reportes financieros de Variety y Deadline, Digger contó con un presupuesto de producción de entre 160 y 180 millones de dólares, requiriendo recaudar al menos 350 millones para alcanzar su punto de equilibrio. En su fin de semana de estreno global apenas logró entre 20 y 25 millones de dólares, proyectando pérdidas para el estudio que podrían rondar los 250 millones.
El rechazo no solo vino de la cartelera, sino de la audiencia más tradicional. En Estados Unidos, las encuestas de salida de CinemaScore arrojaron una calificación de “C+”, una de las puntuaciones más bajas en los más de cuarenta años de carrera de Tom Cruise. ¿La razón? Una narrativa que no busca complacer a nadie y que da directamente contra el conservadurismo, el fanatismo religioso y la hipocresía política.
La crítica especializada
El tono satírico y abrumador de la película ha generado una polarización entre los especialistas. En su reseña para The Hollywood Reporter, el crítico David Rooney fue severo con el filme, describiendo sus ambiciones artísticas y su acercamiento humorístico como “forzados”.
Rooney señaló que la cinta de Iñárritu “expone el atolladero alarmante de nuestro mundo del siglo XXI” y advirtió a los espectadores: “a menos de que la ansiedad no haya calado en los pensamientos recurrentes (…) es poco probable que este filme tenga mucho que decirle”. Además, no dudó en comparar la magnitud de este fracaso comercial y temático con Megalópolis de Francis Ford Coppola.
Por otro lado, figuras de la industria han salido a defender el proyecto. Medios como Infobae recogieron las declaraciones del cineasta Guillermo del Toro, quien priorizó la audacia del director mexicano y el valor de asumir riesgos creativos de este calibre por encima de su desempeño financiero.
Un discurso incómodo
Digger nos muestra a un Cruise gritando discursos espantosos pero inquietantemente reales. La cinta retrata a los políticos como incompetentes, critica el sistema capitalista y desafía las creencias religiosas de un sector del público que ha respondido dándole la espalda a las salas de cine.
Cruise ha defendido la película señalando que no mide el éxito de un proyecto basándose exclusivamente en el primer fin de semana de recaudación. No obstante el fracazo de Digger abre un debate en Hollywood sobre si están los grandes estudios dispuestos a seguir financiando producciones de autor con presupuestos grandes cuando la audiencia en realidad se niega a escuchar verdades incómodas
Mientras la película busca su salvación en el mercado del streaming (VOD), la pregunta queda abierta para el espectador. ¿Es Digger una sátira brillante que el público no estuvo preparado para digerir, o simplemente un ejercicio de soberbia cinematográfica que fue demasiado lejos?