En el país, más de 200 mil personas con autismo siguen sin un diagnóstico ni una atención adecuada. La Organización Mundial de la Salud recomienda una atención temprana y el apoyo comunitario, pero la falta de especialistas y el estigma social han causado que la salud mental en la infancia pase a segundo plano.
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La Inseguridad Ciudadana en el Perú
Diagnóstico temprano cada vez más urgente en el Perú
Detectar el autismo en la primera infancia puede ser determinante en el futuro de las personas con autismo. Según la OMS, poder acceder a “una amplia gama de intervenciones pueden optimizar el desarrollo, la salud, el bienestar y la calidad de vida de las personas con autismo”. De acuerdo a la psicóloga y magíster en psicoterapia María Basauri, una temprana detección de esta condición permite que se dé un tratamiento y seguimiento adecuado.
Sin embargo, esto está lejos de ser la realidad en Perú. Según un reportaje de Salud Mental con Lupa, actualmente no existen cifras precisas sobre la población autista en el país a pesar de ser la condición neurodivergente más conocida. “En el Registro Nacional de Ciudadanos con Discapacidad aparecen inscritas unas 15.000 personas autistas. Pero según las estadísticas internacionales sobre la prevalencia mundial del autismo, es probable que haya más de 200.000 personas con esta condición en el país.”
Esta falta de tratamiento puede generar problemas en el ámbito familiar y personal, impidiendo que el menor evolucione en ámbitos como el cognitivo, emocional y social. María Basauri comenta que “este mismo patrón suele repetirse en la escuela y en el entorno familiar, reforzando la idea de que, por ser una persona con TEA o neurodivergente, su desarrollo es necesariamente limitado.”
¿Cuál es la principal causa de esta deficiencia en el diagnóstico y atención?
Jhenny Hurtado, psicóloga y psicoterapeuta cognitivo conductual con estudios de maestría en trastornos del neurodesarrollo, comenta que una de las principales barreras es la económica.
Esto se debe a que la atención en el sector público es deficiente y no ofrece las sesiones con la frecuencia necesaria. “En los hospitales, como el Instituto Nacional de Salud del Niño, las atenciones son aproximadamente cada 15 días, en el mejor de los casos cada semana.” Esto no es suficiente ya que, según Hurtado, la atención que requieren los niños en esta edad temprana necesita ser mucho más frecuente e intensa.
En la misma línea, María Basauri recalca la necesidad de más turnos y profesionales especializados. “Según mi experiencia, la solicitud de un informe para un niño con TEA o alguna condición neurodivergente puede tardar varios meses, tanto en los Centros de Salud Mental Comunitarios como en ESSALUD. Lo mismo ocurre con las citas de seguimiento, que suelen retrasarse.”
Estigma y falta de inclusión educativa
La OMS afirma que todas las personas tienen el derecho a una salud física y mental del nivel más alto posible. Esto no siempre se ve reflejado en la práctica ya que las personas con autismo a menudo sufren de estigmatización y discriminación. Se evidencia en diferentes ámbitos como la privación injusta de atención integral y la falta de inclusión educativa.
Al respecto, la psicóloga Jhenny Hurtado comenta que si bien en la actualidad nuestro sistema establece que todos los colegios deben aceptar a estudiantes con trastornos del neurodesarrollo, esto no siempre es aplicado. “Con frecuencia, las instituciones rechazan a los niños alegando que ya se cubrieron las vacantes disponibles, lo que refleja una falta de compromiso real con la inclusión.” Esta limitación se suma a la falta de oportunidades que se les da a los jóvenes con TEA.
¿Qué está haciendo el Estado al respecto?
Según El Peruano, el 12 de junio del presente año se logró promulgar la Ley N°32382, que tiene como objetivo establecer el Centro Especializado en Investigación y Atención Integral para las Personas con Trastorno del Espectro Autista y el Observatorio para la Protección de las Personas con Trastorno del Espectro Autista.
Se busca ofrecer un acompañamiento a las personas con autismo y a sus familias, además de garantizar servicios continuos, especializados y de calidad en todas las etapas de desarrollo.
Esto puede ser considerado un primer paso para la salud de las personas con autismo; sin embargo, todavía hay grandes brechas que cubrir y esto requiere de una atención constante al tema por parte de las autoridades y la sociedad peruana.
La colaboración entre el Ministerio de Salud, la educación y las comunidades es esencial para que las personas con TEA puedan desarrollarse en un ámbiente libre de estigmas y con las oportunidades a las que todos tenemos derecho.
