¿Entrenas y no ves resultados? Cuatro hábitos que influyen en tu rendimiento universitario
Dos entrevistas sobre vida deportiva y estudios revelan por qué la alimentación, el bienestar mental, el calentamiento y los estiramientos deben formar parte de una rutina saludable.
Entre clases, exámenes y entrenamientos, muchos jóvenes intentan mantenerse activos sin descuidar sus estudios. Pero hacer ejercicio con frecuencia no garantiza sentirse con energía ni rendir como esperan. La alimentación, el descanso, la salud mental y la manera de preparar el cuerpo también forman parte del rendimiento deportivo universitario.
El debate sobre el bienestar emocional tiene actualidad: el 15 de septiembre de 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó una actualización en la que estimó que 470 millones de personas en el mundo vivían con trastornos de ansiedad en 2023. La cifra es global y no describe específicamente a deportistas universitarios, pero ayuda a contextualizar la importancia de atender la salud mental junto con la física. Consultar la ficha de la OMS.
Para conocer cómo se vive esta relación en la práctica, se entrevistó a Manuel Ravino, quien compartió su experiencia personal con hábitos de alimentación y entrenamiento, y a Pedro Santibáñez, estudiante universitario y deportista becado. Sus testimonios ofrecen dos perspectivas sobre las exigencias de combinar ejercicio, responsabilidades y autocuidado; las recomendaciones clínicas se contrastaron con documentos especializados.
Alimentación: la energía no depende de la apariencia
La nutrición suele asociarse con bajar de peso o cambiar el aspecto del cuerpo. Para Ravino, en cambio, su influencia se percibe en la vida cotidiana. Cuando se le preguntó qué tan importante era comer bien para practicar deporte, respondió: «Del 1 al 10 diría que son 10». Recordó, además, que después de alimentarse mal su rendimiento disminuía y se sentía pesado.
Santibáñez describe un problema más cercano a la rutina universitaria: organizar comidas entre las clases y las prácticas. Cuenta que, cuando no se alimenta adecuadamente, no solo le cuesta sostener la intensidad del entrenamiento; también nota las consecuencias durante las actividades académicas. Para él, comer bien tiene menos que ver con la estética que con disponer de energía durante el día.
La información médica coincide en un punto central. MedlinePlus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, explica que una alimentación insuficiente en calorías, carbohidratos, líquidos y otros nutrientes puede provocar cansancio y afectar el desempeño atlético. La cantidad necesaria varía según el tipo de deporte, la duración del esfuerzo y las características de cada persona.

¿Qué pasa con los alimentos y el agua?
A partir de su experiencia, Santibáñez menciona arroz, avena, papa y frutas como alimentos que consume o considera útiles alrededor de su actividad física. También nombra pollo y huevos. No se trata de una dieta universal: los carbohidratos aportan energía y las proteínas contribuyen a la reparación de los tejidos, pero las necesidades cambian de un deportista a otro, de acuerdo con MedlinePlus.
La hidratación aparece como otra preocupación compartida. Pedro insiste en no llegar deshidratado al entrenamiento y Manuel procura tener agua disponible. MedlinePlus recuerda que los líquidos son necesarios para regular la temperatura corporal y que las pérdidas por sudor aumentan con el esfuerzo. La recomendación práctica es adaptar el consumo de agua al ejercicio y al entorno, sin sustituir la orientación profesional cuando haga falta.
Salud mental: estudiar, competir y convivir con la presión
Para un estudiante con beca deportiva, el cansancio no se explica únicamente por los músculos. Santibáñez debe responder a las exigencias académicas y deportivas, una combinación que, según relata, lo obligó a aprender a organizar sus horarios. «Saber organizar mis tiempos es la respuesta simple, pero es así de efectivo», señaló durante la entrevista.
El joven también advierte que el progreso físico no siempre se refleja en el espejo: poder hacer más repeticiones, desarrollar resistencia o mejorar la fuerza cuenta como avance. Frente a las publicaciones que exhiben transformaciones rápidas, considera que las redes sociales pueden elevar las expectativas y afectar la autoestima cuando una persona se compara continuamente con otras.
Ravino comparte esa preocupación. A su juicio, las imágenes idealizadas en las pantallas pueden hacer más difícil valorar el propio proceso. Para mantener la motivación, destaca el acompañamiento y admite: «Me gusta mucho entrenar en compañía». También considera útil recurrir a profesionales cuando se necesita orientación nutricional o psicológica.
La OMS señala que la actividad física regular favorece el bienestar general y puede reducir los síntomas de ansiedad y depresión. Esto no significa que entrenar reemplace la atención de un profesional de salud mental: el deporte puede ser una parte del cuidado personal, no una solución única a todos los problemas.

Calentamiento: el error de empezar a toda velocidad
La prisa también afecta la preparación física. Santibáñez observa que algunas personas empiezan directamente con ejercicios intensos, sin permitir una transición desde el reposo. En su experiencia, un calentamiento gradual ayuda a entrar en ritmo y debe adaptarse a la actividad: no es idéntica la preparación para jugar fútbol que para levantar pesas.
Ravino reconoce que antes no le gustaba dedicar tiempo a calentar, aunque hoy considera que le ayuda a prepararse para los entrenamientos exigentes. Ambos testimonios apuntan a un error habitual: apresurar o saltarse esta etapa.
La Asociación Americana del Corazón recomienda calentar entre cinco y diez minutos, aumentando la intensidad de forma progresiva. Si se va a correr, por ejemplo, puede comenzarse caminando o trotando suavemente. La duración y los movimientos deben ajustarse al esfuerzo previsto.

Estiramientos: qué hacer al terminar el ejercicio
Santibáñez distingue los movimientos dinámicos que utiliza antes de entrenar de los estiramientos sostenidos que suele realizar al terminar. Ravino, por su parte, insiste en evitar que los ejercicios de movilidad se hagan «de manera apurada», un error que reconoce también en su propia rutina.
La Asociación Americana del Corazón aconseja disminuir gradualmente la intensidad al finalizar la actividad: después de correr, por ejemplo, pasar a caminar antes de detenerse. Los estiramientos, hechos con control y sin dolor, pueden favorecer la flexibilidad. No obstante, no deben presentarse como garantía de que desaparecerán las molestias o de que nunca habrá lesiones.

El reto universitario: sostener hábitos, no perseguir fórmulas mágicas
Las entrevistas muestran que el desafío no es solo encontrar tiempo para ir al gimnasio. También implica comer de acuerdo con las necesidades personales, beber suficientes líquidos, manejar las responsabilidades, preparar el cuerpo para el esfuerzo y bajar el ritmo al finalizar.
Ravino y Santibáñez hablan desde experiencias distintas, pero coinciden en una idea: la constancia depende de decisiones que se toman fuera del entrenamiento. Para los universitarios, el rendimiento saludable se construye tanto en la cancha o el gimnasio como en los horarios de estudio, las comidas y los momentos de descanso.
Fuentes consultadas
Fuente propia 1. Entrevista de Ignacio Valdez a Manuel Ravino. Transcripción proporcionada para esta nota. Testimonios: nutrición (0:57–1:32), rendimiento (2:47–3:31), compañía (11:42–11:52) y calentamiento (14:58–15:43).
Fuente propia 2. Entrevista de Ignacio Valdez a Pedro Santibáñez, deportista universitario becado. Transcripción proporcionada para esta nota. Testimonios: nutrición (1:53–2:35), organización (7:45–8:03) y preparación física (11:01–14:09).
Fuente documental 1. MedlinePlus — Nutrición y desempeño atlético (revisado el 20 de agosto de 2026). Consultar fuente
Fuente documental 2. OMS — Actividad física (26 de junio de 2024). Consultar fuente
Fuente documental 3. OMS — Trastornos de ansiedad (15 de septiembre de 2026). Consultar fuente
Fuente documental 4. American Heart Association — Warm Up, Cool Down (16 de enero de 2024). Consultar fuente
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Categoría: Salud y deporte
Etiquetas: nutrición deportiva, bienestar mental, estudiantes universitarios, calentamiento, estiramientos, actividad física
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