El presidente del BCR aseguró que el país atraviesa un momento favorable por el alto precio de los metales y que la producción de cobre podría duplicarse.
Durante su participación en el panel “Financiando el Motor del Crecimiento del País” del XVI Encuentro Internacional de Minería, organizado por la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, Julio Velarde destacó que los periodos de mayor crecimiento económico del Perú han estado históricamente ligados a las inversiones mineras. Como ejemplo, recordó que el boom registrado entre los años 2005 y 2013 propició un crecimiento de 6.6 %, logrando una importante reducción de la pobreza y el aumento de ingresos fiscales.
El titular del Banco Central de Reserva del Perú (BCR) afirmó que actualmente el país vive un nuevo superciclo minero impulsado por los elevados precios internacionales de los metales, en niveles que no se observaban desde hace más de siete décadas, comparables a los de 1950 y 1951. Velarde remarcó que el impacto de la minería genera un efecto multiplicador indispensable sobre otros sectores clave como la construcción, el comercio, la manufactura y los servicios.
Uno de los mensajes más relevantes de su exposición fue el potencial de expansión de la industria cuprífera peruana, detallando que el país tiene una cartera de inversión cercana a los US$ 47,000 millones. De concretarse y terminarse todos estos proyectos pendientes, el Perú tendría la capacidad para sumar rápidamente más de 3 millones de toneladas adicionales, duplicar su producción actual y superar incluso a Chile como el principal productor mundial del metal rojo.
Burocracia y manejo fiscal en discusión
Sin embargo, Velarde advirtió que para alcanzar este objetivo será indispensable simplificar los trámites y reducir la excesiva burocracia que frena las inversiones, cuestionando la participación de 29 entidades públicas, 13 ministerios, nueve organismos técnicos y más de 200 procedimientos administrativos. Asimismo, criticó el manejo fiscal de los últimos años al señalar que el Estado aumentó el gasto corriente permanente en lugar de alimentar el Fondo de Estabilización Fiscal para sostener la inversión pública.
Finalmente, el economista resaltó que entre 2004 y 2014 la minería permitió reducir la pobreza monetaria del 59 % al 22.7 %, un ritmo que llegó a ser más rápido que el de China, aunque lamentó que en la última década este proceso perdiera dinamismo debido a la inestabilidad política. Ante este panorama, insistió en la necesidad de fortalecer la estabilidad institucional, garantizar reglas jurídicas y tributarias predecibles, y mitigar la alta rotación de funcionarios para asegurar la continuidad de los proyectos.