
La caída del turismo en Tulum se refleja en menor ocupación hotelera y costos al alza. El enfriamiento del destino paradisíaco ya inquieta al sector: algunos inversionistas evalúan retirarse.
Reportes recientes señalan un descenso del turismo en Tulum: hacia inicios de octubre, la ocupación hotelera rondó el 54%, con calles y playas más vacías que en otras temporadas. A la temporada baja se sumaron quejas por accesos y cobros en el Parque del Jaguar, reducción de vuelos hacia Quintana Roo y notas de inseguridad que afectaron la imagen del destino. El Gobierno Federal de México anunció que revisaría la gestión del parque ante las inconformidades.
Conflictos que ocasionaron la caída del turismo
Se sumó, además, la percepción de priorizar al turista extranjero sobre el nacional: muchos locales marcaban precios en dólares o desalentaban el pago en pesos mexicanos, lo que hizo sentir a viajeros del país que “Tulum no era para ellos”. Esa sensación se reforzó con tarifas desproporcionadas —productos y servicios que costaban varias veces más que en otras zonas de México y con cuentas elevadas en restaurantes, clubs y tiendas.
A esto se agregaron conflictos con el transporte: choques entre taxistas y conductores de apps que derivaron en bloqueos, amenazas o peleas, complicando traslados básicos de hotel a playa o al aeropuerto y con un alto sobreprecio en las tarifas. Finalmente, los episodios de inseguridad —robos, riñas y, en algunos casos, tiroteos reportados por la prensa— dañaron la imagen del destino. En conjunto, todo eso fue desanimando estancias largas y empujan a muchos viajeros a cancelar su estancia o a buscar alternativas locales —o incluso a viajar a otros países.
La imagen de Tulum en redes sociales
En redes sociales ya se habla de la caída del turismo en Tulum: videos de calles practicamente vacias y agentes ofreciendo propiedades con “descuentos” que —aun sobrevaluadas— hoy se publicitan más baratas que en temporadas pasadas. También circulan mensajes de dueños y trabajadores pidiendo disculpas por malos tratos, en un intento de recuperar clientela y reputación.
En paralelo, usuarios en distintas redes sociales denuncian sobreprecios en restaurantes y tiendas locales: consumos mínimos altos, propinas forzadas y cuentas que “no cuadran”, también afirman que sale más barato irse a Europa que vacacionar en el caribe mexicano. El “boca a boca” digital se alimenta con recibos y anécdotas virales —como la de una usuaria que pagó cerca de 1.000 pesos por dos helados (unos 56 USD). Este retrato en redes, sumado a las quejas por accesos y cobros, empeora la percepción del destino turístico.
